Oscar Müller Creel

  • Oscar Müller Creel
    Oscar Müller es Doctor en Derecho y tiene el grado de Maestro en Administración de Justicia y candidato a maestro en periodismo. Es originario de la ciudad de Chihuahua, México. Es colaborador en Radio Claret América de  Chicago Illinois, en temas de Derechos Humanos y Administración de Justicia y sus columnas de opinión se han publicado en el periódico Hoy del grupo Tribune Publishing Company de Chicago Illinois EUA, la cadena noticiosa Hispanic Digital Network de CISION, así como en el Heraldo de Chihuahua del grupo Organización Editorial Mexicana. Ha escrito libros sobre Derechos Humanos y Ética del Abogado, así como artículos científicos en Universidades de México, Colombia y España. Correo: [email protected]
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México, una justicia selectiva y represiva

Varios reporteros, pacientes, así como médicos y enfermeras, se encontraban en la zona de urgencias del hospital Rubén Leñero, atendiendo a uno de los jóvenes manifestantes heridos por proyectil de arma de fuego en las calles unos minutos antes. En forma súbita, entraron sujetos armados con palos y armas de fuego y amagaron a los presentes; uno de ellos se acercó a la camilla donde se encontraba el estudiante herido y le hizo varios disparos a quemarropa privándole de la vida al instante. El desastre había iniciado unas horas antes en la Ciudad de México, Aquel Jueves de Corpus de1971, cientos de estudiantes se manifestaban en las calles, exigiendo mayor presupuesto y democratización en la educación. Los manifestantes pacíficos fueron agredidos por grupos de choque, que luego se supo eran controlados por el gobierno, en un principio con garrotes y palos y cuando esto fue insuficiente para desanimara los estudiantes, empezaron los disparos, se mencionan alrededor de 120 muertos. En aquel 1971 un joven tabasqueño se había unido a las filas del partido que gobernaba México con autoritarismo y mano dura e iniciaba sus estudios en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, los que terminaría 14 años luego de una carrera académica deficiente, aunque involucrado en los tejes y manejes de las artes que utilizaba el PRI (Partido Revolucionario Institucional), para ser el grupo político que desde 30 años antes controlaba hegemónicamente el poder en México y al cual pertenecían las cúspides del poder desde donde se había planeado la matanza de aquel 16 de junio. Chihuahua, México casi cinco décadas después. El conflicto por el agua había llegado a situaciones extremas de enfrentamientos, los agricultores habían visto como el gobierno, ahora encabezado por aquel otrora joven político tabasqueño, vaciaba los vasos contenedores de agua y les privaba del líquido necesario para regar sus tierras. En México el agua pertenece a la nación, pero el Estado (organización política de la nación) puede dar a los particulares el uso del agua mediante la figura legal de Concesión, que implica el derecho de usar el agua en las cantidades y para los fines de se den en cada caso. Es así como un concesionario de agua adquiere un derecho del que no se le puede privar si no es a través de un juicio justo. Pero esto no estaba sucediendo en Chihuahua, el gobierno al vaciar las presas estaba privando a los campesinos de derechos de agua que habían adquirido legalmente, por lo que la privación era arbitraria e ilegítima. Trataron de hablar con las autoridades al más alto nivel, pero el acceso les fue negado, la señal era clara ¡la decisión se ha tomado y se cumplirá a como dé lugar! Fue así como los agricultores no tuvieron otra vía para defenderse que utilizar el derecho de manifestación, pero este fue reprimido, primero con gases lacrimógenos y golpes de garrote, luego con balas de goma y cuando los campesinos enardecidos tomaron las presas, las fuerzas públicas hirieron a decenas y arteramente, por la espalda mataron a una y dejaron incapacitado de por vida a otra persona. En las manifestaciones se presentó una circunstancia especial, empezaron a aparecer sujetos encapuchados que de inmediato los lugareños reconocieron, por el propio tono de voz, que eran gentes de las regiones sur y centro de México y esto sujetos arengaron a la multitud para cometer actos vandálicos consistentes en robo y quema de vehículos e incendio de oficinas de gobierno. ¡Que bien aprendió aquel priista tabasqueño las tácticas de infiltrar gente violenta en las manifestaciones! Pero aprendió también a utilizar el poder represivo del gobierno con otras tácticas de aquellos tiempos: el uso de figuras legales y el control de jueces. Hace 50 años o mas privaba la idea que el Estado estaba sobre las personas y por eso se privilegiaban figuras delictivas que protegían al gobierno y servían como motivo para que, quienes se opusieran a los designios del sujeto en el poder fueran a parar con sus huesos a la cárcel. Muchos líderes de los movimientos estudiantiles de aquellos tiempos terminaron encarcelados en la ominosa prisión de Lecumberri en la ciudad de México y otros simplemente desparecieron. Ahora uno de los líderes del movimiento por defensa del agua en Chihuahua está en prisión y esto gracias a que el gobierno está utilizando una de aquellas figuras legales represivas ya en desuso, pero no por eso extintas del sistema jurídico. Al señor Andrés Valles Valles, está en la cárcel y le acusan de la quema de oficinas y el robo de vehículos y también del delito de motín, que el Código Penal lo encasilla como Delito contra la seguridad de la nación, y menciona que ese delito lo cometen: “… quienes para hacer uso de un derecho o pretextando su ejercicio o para evitar el cumplimiento de una ley, se reúnan tumultuariamente y perturben el orden público con empleo de violencia en las personas o sobre las cosas, o amenacen a la autoridad para intimidarla u obligarla a tomar alguna determinación. A quienes dirijan, organicen, inciten, compelan o patrocinen económicamente a otros para cometer el delito de motín, se les aplicará la pena de dos a diez años de prisión.” Un juez, que seguramente presume de ser derecho humanista, ha dado entrada a esa anacrónica figura legal que rompe contra el legítimo derecho humano a manifestarse, pero los designios de la justicia son inescrutables, sobre todo la que está bajo el liderazgo del adulado y silencioso Arturo Zaldivar.   ¡Que bien aprendió el antes joven priista y ahora dictador de sus deseos y caprichos en mi querida patria!